LUGAR TEATRAL

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Número 1

Editorial

Escenarios

    Buenos Aires
            Museos V
            Liederkreis
            Teatro de la Identidad
            Danza Teatro
            Tango Teatro
    La Plata
    Mendoza
    Rosario
    Rio Negro
    Santiago de Chile
    Montevideo
    Sao Paulo

Encuentros

    De las Regiones
    Festival Mercosur
    Ciclo Semimontado
    Festival 9x9
    Festival Santa Cruz

Entrevistas

    Francisco Javier
    Ana Alvarado
    Susana Rivero
    Juan Carlos Pérez de la Fuente

Dossier Grotowsky

    Conocer Grotowski

    Un acercamiento a Grotowski: el trabajo del don

    El performer

    La llegada de una polémica

    Grotowski en Santa Fe

    Entrevista a Serge Ouaknine

Dramaturgia

    Desde entonces - Alfredo Rosenbaum 

 

 

 

Editorial

Una nueva revista de teatro se lanza a la conquista de lectores en el espacio virtual. Y lo hace con algunas particularidades: mientras la Red se presenta como el mundo de la globalización, de la indiferenciación de localismos, Lugar Teatral ratifica su pertenencia a un lugar específico. Es desde allí desde donde mira el teatro y desde donde quiere establecer todos los interrelaciones y los lazos.

Lugar Teatral se hace en Argentina, en Buenos Aires. La intención de quienes la realizamos es mostrar lo que pasa en nuestro país, reflexionar sobre ello, e incorporar los otros países latinoamericanos, nuestros vecinos en primer lugar. No hay ninguna actitud chauvinista, en esto. Todo lo contrario. Partimos de lo que más conocemos, de lo que tenemos acceso y desde allí nos abrimos. Queremos el mayor intercambio de experiencias y conocimientos. Son bienvenidos todos los que nos acerquen otros puntos de vista, otras formas de hacer o de entender el teatro.

Creemos que el mundo de la escena es muy amplio, por eso en estas páginas hablaremos de la ópera, de la danza-teatro, del tango o de la performance tanto como del teatro canónico. La dramaturgia de autor no se excluye pero creemos que existen muchas otras formas de escritura.

Damos cuenta de encuentros de teatristas, de panoramas, de registros, de testimonios. Exponemos nuestras ideas pero, fundamentalmente, nos abrimos al diálogo enriquecedor, al cambio fructífero de opiniones.

 

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Museos V

Museo Criollo de los Corrales: "Todo crinado"

Museo Tecnológico: "La víspera"

Museo de Armas de la Nación: "La desilusión"

 

Entre el 25 de noviembre y el 2 de diciembre se realizaron las funciones de la 5ª edición del Proyecto Museos, un ciclo de teatro experimental que realiza el Centro Cultural Ricardo Rojas que está a cargo de la directora Vivi Tellas.

Museos, como declara la información de prensa del ciclo, tiene tres intenciones: mirar la ciudad de otro modo, relacionar el teatro con una escenografía histórica y reflexionar sobre las decisiones políticas que promueven ciertas formas de exhibición.

El Proyecto es un espacio de investigación para experiencias alternativas en el campo escénico. Consiste en elegir tres museos no artísticos de la ciudad de Buenos Aires y asignarle cada uno a un director de teatro, que lo convierte en objeto de su investigación.

Su objetivo no es realizar espectáculos acabados, sino postular hipótesis y conjeturas escénicas y desarrollarlas de acuerdo con las condiciones que impone la experiencia misma, no la búsqueda de un resultado eficaz.

Hasta aquí las declaraciones que proporciona el propio Proyecto. Como espectadora del mismo en todos sus ciclos, puedo decir que, a mi juicio, han cumplido con las propuestas. Es el espacio de mayor experimentación de Buenos Aires, el lugar de un verdadero trabajo en proceso que se muestra como tal sin ninguna otra intención final que no sea la de la investigación que se comparte. Un teatro performativo aunque no se lo planteen en esos términos.

No siempre los resultados estéticos son logrados, pero muchas veces sorprenden, superan el ciclo y hasta se presentan en festivales internacionales. Pero no es eso lo que importa a los efectos de la propuesta sino la investigación y el proceso. Investigación y proceso que deconstruyen la mirada tradicional frente a los museos, se permiten interrogarlos desde otros lugares, desmitificarlos, y también plantearse cuáles son las posibilidades y los límites de la experiencia teatral.

 

 

"Todo crinado" - Museo Criollo de los Corrales. Dramaturgia y Dirección de Beatriz Catani y Luis Cano.

por Julia Elena Sagaseta

 

El programa de mano, muy informativo, proporciona una serie de datos importantes para la compresión de la experiencia. Vamos a detenernos en algunos. Primero la ubicación: "El Museo Criollo está en una vieja recova de Mataderos. Sólo se lo puede visitar los domingos, cuando el barrio –uno de los pocos límites verdaderos que quedan en la ciudad- conjura los espectros de la nacionalidad en una frenética feria de cuadreras, folclore y comidas típicas". Luego podemos ver la manera en que se acercaron los directores y lo que encontraron: "Traté de ir con las ideas más ingenuas. Obviamente, todas se cumplieron. Gran parte del museo responde al imaginario más difundido de lo gaucho: la carreta, el hornero, el mate. Tiene incluso una dimensión didáctica totalmente escolar: yo me veía en el patio de la escuela, con la misma emoción y con el mismo pánico que te produce la saturación de símbolos patrios cuando sos chico (...) Entonces me puse a pensar cómo aparece la voz del gaucho. En realidad aparece en la historia a través del género gauchesco, pero no es su voz: es una voz que le es dada. Desde el principio hay un uso de su voz –así como de su cuerpo- y lo que el museo hace es mostrarla en su desuso (...) El museo se hizo con lo que hay. Hicieron los muñecos a partir de algunos elementos que tenían por ahí..."

A partir de esta experiencia del lugar y de la mirada intelectual del objeto museo que llevó a pensar en el gaucho como una construcción literaria, surge la concepción teatral. "La idea de Todo crinado es mostrar la construcción del objeto gaucho, ese mito fundante de la patria".

Lo que se ofreció a los espectadores fue una obra fracturada, no por propósito estético sino por resultado artístico. Una obra con dos partes disímiles, casi sin conexión que tenían que ver con estos dos momentos: la inmersión en el museo, la experiencia del lugar museo que se trató de transmitir en la primera parte del espectáculo y la teatralización de las inquietudes intelectuales de los autores en la segunda, en las que se veían ciertas marcas de El género gauchesco. Un tratado sobre la patria de Josefina Ludmer y de textos de Osvaldo Lamborghini.

En la primera parte de la obra se invita al público a entrar a un amplio recinto en el que no hay ninguna separación entre el espacio de los actores y espacio de los espectadores. Ni siquiera se sabe dónde pueden estar o quiénes son los actores. La ambientación remeda elementos del Museo Criollo. En una mesa, un grupo de mujeres canta a viva voz una serie de canciones populares muy conocidas. Un hombre, que se presenta como director del museo, comienza a dar explicaciones con una voz quebrada. Las voces de las mujeres lo interrumpen, lo tapan. Él se acerca y les pide que dejen de cantar. Alguien trae empanadas y se empiezan a repartir entre los espectadores. Se sirve vino. La obra se ha convertido en una performance que hace vivenciar el ambiente ingenuo, desordenado, de objetos dudosos, del museo y sus aledaños.

De a poco se va ordenando, se colocan bancos y el ambiente se transforma en un teatro a la italiana que reproduce, en medios de símbolos a veces confusos, la construcción histórica y el uso del personaje gauchesco.

Durante un rato se ha vivido la contradicción que produce ese museo teatral: la falsedad de una construcción de desechos, la realidad de una ficción teatral.

 

"La víspera" – Museo tecnológico. Dirección: Luciano Sardi

por Julia Elena Sagaseta

 

El Programa de mano describe así el lugar: "El Museo Tecnológico está en el Colegio Otto Krause, en el Bajo de Buenos Aires. Es un lugar extraño, a la vez noble y decrépito, como un decorado de película argentina de los años 40, donde los hitos de la tecnología conviven con las obras que exponen cada tanto los alumnos del Colegio: un inmenso portón de hierro fundido, una maqueta de casa de fin de semana con una bandejita de rotisería a modo de piscina".

Sardi asociaba tecnología con futuro y cuando llega al museo se encuentra con que muestra una teconología del pasado. La palabra "tecnológico" disparó la imaginación del director hacia un mundo de ciencia ficción y se encontró con elementos que lo remitían a su infancia. Sardi quería encontrar el oxymoron "museo del futuro" y se encontró con la realidad bien concreta de un pequeño y modesto (pero lógico) museo tecnológico.

"Yo pensaba que iba a encontrarme con el futuro y el museo sólo me trajo nostalgia". Esa nostalgia lo lleva al momento feliz de la infancia, a los 60 y 70. "Me di cuenta que el Museo Tecnológico es el museo de lo felices que pensábamos entonces que íbamos a ser". Y allí ubica la obra, un momento en el que, según cree, todavía se podía trabajar con la idea de futuro.

En un amplio espacio, frente a espectadores informalmente sentados en bancos o en el piso, una pareja joven se comunica a través de una variedad de elementos de confort domésticos. La música de los Beatles surge del Winco y ellos bailan, felices.

Los objetos, la música y las acciones físicas son los recursos directrices del accionar escénico. A través de ellos se presenta el ámbito de un lejano pasado, casi irreconocible, aunque, extrañamente, tiene tantos elementos que nos resultan familiares, a pesar de su diseño anticuado. La mayor lejanía, la mayor extrañeza que trasmiten esos personajes radica en su felicidad, en su incondicional confianza en un mundo sin sobresaltos y de definitivo progreso. Un paraíso perdido.

 

"La desilusión". Museo de Armas de la Nación. Dramaturgia y dirección: Alejandro Tantanián-Luis Cano-Gonzálo Córdoba

por Adriana Scheinin

 

Centro Cultural Ricardo Rojas. Tercer piso. Cancha. Un rectángulo flanqueado por paredes.

Los espectadores accedemos atravesando un corredor angosto lleno de trastos, es pacio no preparado que nos prepara, precisamente, haciéndonos enfilar hacia

el amplio y despojado sitio de la experiencia.

Entramos a través de una circulación inhóspita, por llamada "Salida de emergencia". Ya en esto, una inversion. Un preanuncio de historia narrada desde su negativo, de armas desde la ausencia de armas, de un corrimiento de los lugares de poder en el procedimiento discursivo.

Los espectadores de la (una) historia accedemos al espacio vacío. Cabe la posibilidad de sentarse en el borde saliente de una larga pared. Contra la que la enfrenta, otros se van ubicando de pie.

La puerta corrediza del fondo se dezplaza dando entrada al hombre-guía de museo- actor/narrador, conduciendo un carrito con un proyector de vias positivas. Al lado de esa puerta, la salida (o la verdadera entrada) permitirá, al final del "recorrido", que el público emerja de la ficción hacia lo cotidiano.

En el espacio ficcional de la "Sala 13 B" del Museo de Armas, el hombre- guía- proyecta en la pared del frente (o fondo) un supuesto fragmento de historia de la Campaña del desierto. Como si todas las armas de esa guerra real fueran posibles en un relato instalado entre la documentacion y lo ficticio, juega con una imagen del Teniente Coronel Fotheringham y con su ampliación, en el detalle de un rostro legendario entre una hipotética precisión objetiva y la inmersión en sus rasgos subjetivos.

Algunos espectadores, con la intención de ver mejor, nos separamos del contorno de las paredes para sentarnos en el piso, tal vez porque el desierto de la campaña ya es paródicamente nuestro.

La palabra del narrador intenta configurar un delirante sentido a partir de esas imágenes que desdicen por ausencia, abstención o corrimiento de la significación.

El hombre- guía- se desplaza con su carro hacia la pared del fondo (¿cuál es el fondo cuando la entrada de la sala, como de la historia, puede ser " Salida de emergencia " y viceversa ?).

Como en el programa de mano, la imagen de una radiografía puede ser el daguerrotipo de una posta donde caben el General. Roca y el Teniente Coronel Fotheringham.

Lectura posible de una campaña desde el que esta al lado- ¿al margen?- del protagonista de la historia oficial.

"Todos colgamos en alguna pared sin duda." Y todos tenemos una " Sala 13B " en el desierto de nuestra memoria.

 

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Liederkreis

LIEDERKREIS (UNA ÓPERA DE SCHUMANN) de Gerardo Gandini

por Julia Elena Sagaseta

El 26 de noviembre de 2000 se estrenó en el Teatro Colón de Buenos Aires la ópera Liederkreis de Gerardo Gandini. Si bien no vamos a seguir con regularidad el panorama del teatro lírico, este estreno nos interesó particularmente por varias razones: por el prestigio y la importancia de Gandini en el panorama de la música contemporánea argentina y su interés renovador del género operístico, y por la inclusión en el proyecto de dos figuras importantes del teatro de arte: el autor y director Alejandro Tantanián, a cargo del texto de la ópera y el director Rubén Szuchmacher, régisseur del espectáculo. Tanto Tantanián como Szuchmacher tienen una amplia formación musical.

Es indudable que Gandini, un músico innovador, otorga una particular importancia al encuentro de su música con una textualidad de calidad literaria. En su ópera anterior, La ciudad ausente, había trabajado a partir de la novela homónima de Ricardo Piglia, autor también del libreto operístico. Ahora apeló a un dramaturgo que trabaja con una escritura muy cuidadosa, de fuerte marca poética.

En este artículo intentamos acercarnos al mundo de esta ópera desde una mirada estrictamente teatral y apelamos, para el análisis musical, a la opinión de Federico Monjeau, un crítico musical de mucha sensibilidad y conocimiento. En su reseña en el diario Clarín del 30 de noviembre de 2000, Monjeau dice que "Liederkreis es, tal vez, la obra más extrema de Gerardo Gandini: extrema no por el contenido de sus temas o por una supuesta violencia de sus imágenes, sino estrictamente por su concepción y por su forma: la obra transcurre sin la menor concesión al mundo de la representación dramática operística (...) Es extraordinario comprobar cómo en esta obra todo se organiza, por decirlo así, de dentro hacia afuera, y cómo esto mismo proporciona a la parte orquestal, compuesta casi en su totalidad a partir de las cinco notas del Carnaval de Schumann, una fisonomía tan particular; particular, incluso, dentro del universo de Gandini: entre los nuevos rasgos de estilo se podrían señalar las figuras en ostinato, la orquestación de apariencia más clásica, con una cuerda muy compacta" .

 

Liederkreis se estructura en once escenas y dos interludios. Como indica el programa de mano, "no tiene una narración lineal sino que cada número se cierra en sí mismo a la manera de los ciclos pianísticos o las series de Lieder de Schumann". Como el texto musical, el guión es también fragmentario y está construido en un tono marcadamente poético alrededor de las vicisitudes reales y oníricas del protagonista, Sch.

Sobre el modelo musical de Schumann, articulándolo y desarticulándolo, Gandini va construyendo el suyo. Como señala Monjeau, "las escenas rodean la figura de Schumann a la manera de una constelación o de un círculo, donde todos los puntos están a la misma distancia del centro (Liederkreis: literalmente, círculo de canciones). Las escenas no progresan, aunque una de ellas se separa estratégicamente de las otras, la número nueve, en la que Sch. y sus alter ego, Eusebius y Florestán, discuten sobre la ópera".

Orden y caos, círculo y duplicaciones, los elementos se enlazan en lo musical, lo textual y lo escenográfico. La puesta en escena de Szuchmacher también trabaja con un espacio circular y movible: el círculo se desplaza en el disco giratorio que devela los artificios escénicos (movimientos y ubicación de los cantantes acercándose al proscenio, recursos escenográficos) y revela de otra forma, desde la contemporaneidad posmoderna, el mundo romántico de Schumann.

Sch, el protagonista, se disocia, se parcela y contagia esa fragmentación a otros personajes. En la primera escena Sch entona un lied (el Dichter Liebe Nº10) fragmentándolo. Entran dos mujeres, la cantante y la pianista, en las que se divide Clara, la mujer de Schumann y ambas interpretan el lied uniedo lo quebrado.

En ese mundo que gira en redondo, Sch se debate entre la genialidad de la creación y las acechanzas de la locura, entre el padre lúcido y rígido de Clara, su hermana carcomida por el dolor, que le regala una historia, su médico que hace una disección de sus síntomas, su hija María que testimonia su evolución, Clara, que se debate entre sus propios conflictos y la creatividad de su marido.

Sch se divide entre su yo creador, el que lleva ese nombre y sus dos alter ego, Florestán ("su yo violento/apasionado") y Eusebius ("Soy su lado elegíaco/contemplativ"). Los tres se reúnen en la escena 9 para dar lugar a una reflexión metaoperística. Monjeau señala que las discusiones sobre el género en el interior de una obra se han convertido en una de las principales convenciones de la ópera contemporánea, pero "en este caso se trata de una escena fundamental que proporciona la verdadera perspectiva subjetiva de la obra (...) Allí no se interroga sobre el género sino sobre esta obra en particular, sobre si esta obra puede legitimarse en tanto expresión del universo privado del autor, en tanto radiografía simbólica del propio Gandini". El texto de Tantanián pone al sujeto escindido planteándose la validez artística de lo que va sucediendo y debatiendo concepciones: "EUSEBIUS- La ópera funciona./ SCH- ¿Eso creen?/ EUSEBIUS- Nos conocemos demasiado/Lo de la pantera,/sin embargo,/es confuso todavía. EUSEBIUS-Al comienzo/ era hermoso/cuando entra/ suave/ el lied. FLORESTAN- Nada de eso/ Son los cuerpos los que embellecen/ la escena. EUSEBIUS- Nada de cuerpos/Es la música:/ pura abstracción (...) EUSEBIUS- La ópera no son cuerpos. FLORESTAN- Tampoco puro sonido. SCH- La materia de mi música/ son mis sueños".

 

Liederkreis muestra las obsesiones de un músico (Gandini) que sueña con las de otro músico que admira (Schumann), convoca el imaginario de un poeta (Tantanián) y hace vivir al espectador el proceso de una creación que se interroga a sí misma mientras produce potentes imágenes escénicas.

 

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Teatro de la Identidad

por Ana Seoane

El 5 de Junio de 2000 nació el ciclo "Teatro de la Identidad". Sus integrantes, en una declaración de principios recuerdan que se iniciaron: "cuando actores, dramaturgos, murgueros, músicos, productores, escenógrafos, técnicos y asistentes en todos las áreas, pusimos en marcha, junto con Abuelas de Plaza de Mayo, el semimontado A propósito de la duda, con dramaturgia de Patricia Zangaro, en la sala Batato Barea del Centro Cultural Ricardo Rojas".
Es inmediata la asociación con lo que significó Teatro Abierto. Ahora, ya en democracia existe la necesidad de encontrar a "casi 500 chicos desaparecidos", por eso surgió esta propuesta que promete extenderse en distintas salas durante el 2001.
Luis Puenzo en su película Historia oficial fue un visionario cuando centraba su historia en lo que le sucedía a esa niña, hija de desaparecidos, junto a una madre (excelente actuación de Norma Aleandro) que sin saberlo estaba ocultándole su verdadera identidad. Aquella abuela, interpretada por Chela Ruiz marcó un hito en muchos sentidos para la historia del cine argentino. Fue el primer Oscar que se conquistó y el tema, como la manera de ser filmada seguramente fueron decisivos. En 1984 estaban más presentes las "Madres de Plaza de Mayo" que las abuelas, sin embargo las protagonistas eran estas últimas. Ya a fines de lo ‘90 se comprobó que los juicios podían actualizarse por un crimen: la sustracción de bebés.
Los nombres que se sumaron a este primer ciclo fueron: Márgara Alonso, María Noel Arce, Valentina Bassi, Elsa Berenguer, Belén Blanco, Manuel Callau, Chela Cardala, Lucrecia Capello, Ana María Colombo, Gonzalo Costa, Luciano Cáceres, María Figuras, Esteban Prol, Clarisa Gantos, Alejo García Pintos, Chicho Gil, Diana Lamas, José María López, Catalina Speroni, Antonio Ugo, La Murga "Los Verdes de Monserrat", Bruno Luciani, Titina Makantasis, Florencia Massei, Tomás Megna, Pepe Monje, Daniel Schapira y Martín Slipak. Escenógrafo y vestuarista: Pepe Uría.
Esta propuesta que presentaron primero en el Centro Cultural Rojas y que finalizaron por este año en el Centro Cultural Recoleta demostró la universalidad del tema. Las noticias que llegan de Europa confirman que en otras partes, por ejemplo en Sarajevo, también están usando al teatro como arma para encontrar a familiares desaparecidos, durante la última guerra.
¿Es teatro político? Muchos deben creer que sí, por eso el silencio o el resquemor que suscita este espectáculo.
A propósito de la duda fue un collage donde distintas secuencias reflejaban los conflictos de un joven que descubría que esos no eran sus verdaderos padres. Se entrecruzaba a esta historia monólogos de otros jóvenes que ya habían conocido la verdad. Se usaba la participación de la murga como elemento distanciador, al mejor estilo brechtiano. Síntesis y despojamiento esto quedó comprobado como estilo, ya que en el escenario sólo había mínimos elementos y el vestuario que planteaba una gran uniformidad.
En una gacetilla enviada a quienes quieren sumar sus voluntades declaran: "Teatro de la Identidad en la profunda necesidad de articular legítimos mecanismos de defensa frente a la brutalidad y el horror que significa el delito de apropiación de bebés y la sustitución de sus identidades de un modo organizado y sistemático, convoca a Artistas y Trabajadores del Espectáculo a presentar proyectos teatrales para integrar el Ciclo 2001. Teatro de la Identidad hace propia la lucha de Abuelas de Plaza de Mayo y se construye a sí mismo como un teatro necesario, como un puente de amor que, desde cada escenario, una las voces del teatro con el público y con cada chico que duda o que, aún habiendo recuperado su identidad, padece la perversidad de ser esclavo del alma. Aún hay 500 chicos desaparecidos.Tenemos que encontrarlos".
Anunciaron que las bases y condiciones para poder participar del nuevo ciclo son :"la presentación de los proyectos deberá incluir el texto de la obra o síntesis de la propuesta, dos responsables ante la Comisión de Dirección del Ciclo Teatro de la Identidad 2001 y la formación tentativa de sus integrantes.
Las obras deberán ser de autor nacional o latinoamericano, o versiones libres de autores extranjeros. La duración de los espectáculos deberá ser de 30 minutos como máximo.
Los espectáculos tendrán que compartir el ámbito con uno o más montajes, por lo que deberán ser de un rápido armado y desarmado. Deberán ser gestados para ser estrenados dentro de este Ciclo. Cada proyecto deberá autogestarse y autofinanciarse. Se proveerá salas para las funciones, programas, difusión y prensa. Se cuenta con un listado de actores, autores y directores para poner a disposición de los integrantes del ciclo. Los proyectos deberán ser presentados a partir del 1 de Diciembre del 2000 hasta el 15 de Enero del 2001, inclusive, preferentemente por Correo electrónico a teatrodelaidentidad@hotmail.com o teatroxlaidentidad@hotmail.com o personalmente a Entrecasa del Espectáculo, Salguero 666, los días martes de 18 a 21Hs. Quienes quieran recibir información y/o documentarse respecto de la temática de Abuelas de Plaza de Mayo pueden concurrir a su sede, Corrientes 3284 -4- H, o comunicarse telefónicamente al 4 864- 3475."
Anticipan que desde el 26 de Marzo, a dos días del 25 aniversario del golpe militar, se van a estrenar varios espectáculos los días lunes y martes, en no menos de diez salas, con entrada libre y gratuita. Tienen la esperanza que en las provincias nazca esta misma necesidad de encuentro para poder extender el ciclo por los distintos rincones de la Argentina.

 

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Danza Teatro

El Descueve: una búsqueda que no cesa

(A propósito de "Todos contentos" y "Hermosura")

por Adriana M. Carrión

En el "Festival Buenos Aires Danza Contempóranea", realizado entre el 14 de octubre y el 4 de noviembre de 2000, El Descueve – grupo integrado por Ana Frenkel, Carlos Casella, Mayra Bonard, María Ucedo, Gabriela Barberio y el músico Diego Vainer- estrenó su nuevo espectáculo Hermosura en la Sala Ernesto Bianco del Centro Cultural General San Martín.

Este grupo, dedicado a la creación colectiva desde 1990, pone el acento en la investigación de nuevos modos de expresión escénica en el terreno de la danza y el teatro. El trabajo creativo tiene como eje el cuerpo en movimiento y un entrenamiento que lo predispone para llegar al límite de su expresividad.

El proceso de creación de una puesta en escena se basa en la improvisación cuyos disparadores son alguna imagen, un sonido, un movimiento o una sensación.

La dirección teatral es ejercida alternativamente por los integrantes del grupo, pero, en Todos contentos -y con esta idea de búsqueda constante- se solicitó el asesoramiento de la directora teatral Nora Moseinco. En el caso de Hermosura tuvo su participación creativa tanto en la dirección de actores como en la puesta en escena, Daniel Casablanca -actor, director e integrante del grupo Los Macocos (grupo de teatro independiente surgido en los años 80).

 

Es importante en los espectáculos de El Descueve la utilización de la música (ver, al respecto, el artículo "El Descueve, sin fronteras" de María Rosa Petruccelli, en Funámbulos, Nº10, marzo-abril 2000), que se integra desde un primer momento al trabajo corporal, para ello cuentan con un músico que indaga en los aspectos sonoros paralelamente a las improvisaciones.

En Todos contentos (estrenada en 1998) se juega con la condición genérica, lo femenino, y las múltiples relaciones que se establecen con el "otro", desde la asignación de un lugar específico para la mujer (cocina – metaforizado por un solo elemento escenográfico: una heladera) hasta la sumisión sexual a un compañero.

Las acciones de los intérpretes alternan la metáfora fálica (un hombre hacha un palo en el que se halla subida una mujer desnuda) con el romanticismo –no exento de humor- expresado a través de una canción popular mexicana cantada por un supuesto mariachi.

La puesta en escena pasa por lo instintivo, lo íntimo, lo orgánico, en un espacio escénico cuyo piso cubierto de tierra alude a la materia primigenia en consonancia con lo que se juega en la escena. Todo es un torbellino de estados de ánimo, sensaciones, y movimientos que confluyen en indagar las intrincadas relaciones humanas y la condición de la mujer en este interjuego de fuerzas.

En el espectáculo Hermosura, prosiguen con los planteos ya esbozados en Todos contentos: el amor, el erotismo, las relaciones de pareja, y, a su vez, se profundiza en la particular ligazón que se establece entre un cantante y su público (apenas anticipada en el proyecto anterior).

En esta puesta en escena, múltiple y fragmentaria, las situaciones teatrales se ejercen en varios sentidos: las acciones de los que concurren a un lugar bailable, las acciones de las parejas en la intimidad y la seducción de los cantantes para subyugar a la audiencia.

El espacio escénico se divide y subdivide con una cortina de cadenas muy finas que remiten a un lugar nocturno, con un piso tapizado por una alfombra azul; en el fondo, hacia la izquierda, una especie de cuartito rústico hace las veces de baño y/o casa.

Los intérpretes –en este espectáculo se incorporaron los actores Daniel Cuparo y Juan Minujín- se ubican en este espacio escénico, se miran entre sí y miran a una mujer que se adelanta, desenvuelve un caramelo y lo mastica. Estas simples acciones son acompañadas por un sonido amplificado que se pone en primer plano sonoro y concentra la atención en un hecho casi banal, antes de comenzar "el baile".

Las parejas se relacionan a través del juego de la seducción que es reforzado visual y sonoramente por las habilidades de un cantante cuyos versos hablan sobre el amor que, llevado al extremo, incita a querer la muerte de ese "oscuro objeto de deseo".

Incitación al baile, incitación a la intimidad, y en el centro está el erotismo en todas sus facetas: desde el deseo puro de complacer al otro hasta la perversión. Se mira y no se toca un cuerpo pleno de plasticidad que denota y connota todas sus posibilidades expresivas.

Es factible trazar un recorrido fragmentario de los intercambios de una pareja, cargados de seducción y mandatos correspondidos y compartidos (escena del cambio de ropas femeninas y masculinas); o juegos de poder, en el que se miden las fuerzas de uno y otro, de modo violento, a través del juego en el juego (escena de tiro al blanco con plantas de lechugas), y al que, finalmente, se sumarán otras parejas.

Un hombre y una mujer danzan expresando las múltiples situaciones por las que atraviesa una relación amorosa: la aceptación, el rechazo, el odio, el perdón, la coincidencia. Una iluminación intermitente provoca una serie de imágenes "ralentadas" que fijan e intensifican estos momentos de intimidad.

Si bien en toda la puesta planea la teatralidad, ésta es llevada al extremo en la escena en la que un hombre –con acento italiano, paradigma del "latin-lover"- intenta "conquistar" a una mujer. Su discurso verbal -pretendidamente dialógico- se torna cada vez más autorreferencial; suerte de monólogo "lírico-humorístico" que pone en evidencia la mezquindad y el narcisismo en el que caen algunos seres humanos.

La consigna respecto de la música parece ser el recorrido por diferentes ritmos: la versión de una canción de Mina interpretada por una cantante "porno" italiana; la música "tropical"; la evocación de una melodía popular española y un tema original, Te extraño(de Diego Frenkel), compuesto especialmente para el espectáculo. Todas estas canciones tienen un denominador común, hablan del amor: ausente, perdido, contrariado, encontrado, pleno... acorde con la propuesta espectacular.

La música techno es la elegida para acompañar un trabajo coreográfico que indaga rítmicamente todos los niveles y despliega la calidad formal del movimiento en su conjunto.

En definitiva, El Descueve con sus espectáculos pone el acento en posibilidades expresivas que trascienden lo estrictamente dancístico. Si bien lo corporal está en el centro de las producciones del grupo, este instrumento es pulsado hasta el extremo en pos de encontrar una poética en consonancia con el tiempo que les toca vivir.

 

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Teatro Tango

1- El tango en el cruce de géneros espectaculares

2- El tango de los jóvenes. Patrimonio natural

por María Rosa Petruccelli

EL TANGO EN EL CRUCE DE GÉNEROS ESPECTACULARES

Introducción

Se observa, en Buenos Aires, desde finales de los '90, un panorama teatral en el que conviven espectáculos de géneros y propuestas estéticas disímiles y variadas. Sin embargo, es indudable que, desde mediados de los '80, comenzó a configurarse una franja del espectáculo porteño que -de diferentes maneras y en una proporción creciente- es atravesada por el tango en todas sus expresiones. Esta franja, en la actualidad, abarca todos los circuitos -comercial tradicional, off Corrientes o alternativo, y oficial- por lo cual alcanza también a todos los públicos y, a la sazón, todas las estéticas y géneros.

En este último aspecto se registra un fenómeno curioso: si a principios de los '80, el tango comenzó a ser indagado, recuperado, explorado desde el circuito alternativo de la danza, el teatro danza y el teatro independiente ( Ej.: El viejo criado de Roberto Cossa, El acompañamiento de Carlos Gorostiza, Teatro Abierto '81), en el presente el fenómeno se extendió a los teatro más tradicionales de la calle Corrientes, incluyendo el rescate de géneros caídos en desuso como el sainete y la comedia musical porteña.

Consignados los extremos del abanico de propuestas, en el medio transitan la mezcla, el cruce con otros géneros y estéticas, dando lugar a manifestaciones espectaculares originales que surgen de síntesis de expresiones tradicionales, como por ejemplo "tangos y cuentos" (Ej: Y tu... ...y yo. Tangos y cuentos de y por Fernanda Gómez y Daniel Giménez, Teatro del Pasillo, 1999), en salas dedicadas casi exclusivamente a expresiones tangueras.

Reservando el análisis del complejo fenómeno de resurgimiento del tango en el espectáculo teatral a un trabajo de colaboración con especialistas sociólogos de la cultura, en esta oportunidad simplemente se intentará dar cuenta de un aspecto de este fenómeno que consiste en la indagación de aquellos espectáculos significativos de la última década en que el tango -poesía, música, canción y danza popular- se enlaza en el cruce con otros géneros espectaculares.

 

Con el tango, el teatro cita al teatro.

Un tal Drácula, con libro y dirección de Silvia Copello, estrenado, en 1999, en el Teatro del Pasillo, sala dedicada a expresiones tangueras, constituye un cabal ejemplo de recuperación del tradicional "sainete lírico criollo" desde una posmoderna mirada irónica y tierna.

A partir de una situación de fantástico humor negro (el conde Drácula resucita en nuestro actual cementerio de la Chacarita), el desarrollo de la intriga teje acertadamente fragmentos de la más alta poesía popular (Ej.: Soledad de Le Pera y Gardel; Pasional de Soto y Caldara; Canción desesperada, Uno, Infamia de Discépolo, etc). En un juego, entre serio y paródico, la sangre, la pasión, la venganza y la muerte dibujan la "mueca espectral" e hilarante que da paso a la parodización de la moraleja sainetera y melodramática: tarde o temprano, las deudas se pagan y/o las deudas de sangre con sangre se pagan.

En esta misma línea que, en la actualidad, podría calificarse de neosainete musical y parodización melodramática, se encuentra el espectáculo de Alberto Muñoz, Academia de baile, cuyo subtítulo es justamente "Melodrama rioplatense", estrenado en 1998, con coproducción del Teatro San Martín, en el café concert del teatro Babilonia. Este espectáculo también basa su intriga en el tema de la muerte y resucitación, y se estructura dramáticamente con el enlace de diálogos y canciones -tangos, milongas y valses-, en este caso originales.

Continuando la línea metalingüística de los temas del tango, se encuentra el espectáculo, Metejón. Guarda con el tango, de Ricardo Halac con dirección de Luis Luque, que profundiza la parodia de las relaciones amorosas que propone el baile del tango -el típico triángulo/cuadrángulo- hasta desenmascarar la tragedia latente.

Once corazones, de Morales, Cantilo y Raffo, con dirección de Rubens Correa y Javier Margulis, estrenado a comienzos de la temporada '99, en el Teatro de la Ribera, desde el subtítulo, "Opera popular", alude al cruce de géneros: el melodrama, el folletín, la comedia musical y hasta la cita cinematográfica (Ej.: Cita de West side story o Amor sin barreras, son articulados dentro de la temática popular del futbol en el club del barrio, en el marco musical de tangos, valsecitos, milongas y rock. En tanto que la puesta de personajes tiene como referente las caricaturas del porteñismo de Calé. De manera que, podría decirse que este espectáculo está construído en base a la multiplicidad de cruces genéricos.

 

El teatro, el tango y los medios masivos de comunicación.

Dado que este cruce de géneros sucede en los años '30, la relación no es binaria, sino multívoca: se trata de la época en que los medios -radio y cine- todavía muy jóvenes, no compiten con el teatro sino que se alimentan de él. De esta manera, el cine toma, para sus primeras manifestaciones, los modelos genéricos del espectáculo teatral popular (circo, revista, sainete, melodrama criollos) y los temas y contenidos del tango.

Es importante recordar que esta es la época de "explosión" de la radio, es decir, que ya se ha convertido en un medio masivo y en incipiente formadora del star system.

A mediados de la década, los géneros radiales ya estaban codificados. Los programas musicales se hacían, obviamente, "en vivo" y con asistencia de público, lo cual los convertía en espectáculos cuasi teatrales, con códigos propios: introducción y presentaciones de los intérpretes (cantantes y músicos) a cargo del speaker, canciones del repertorio de moda (tangos, valses, canciones camperas, milongas) con transiciones poéticas y/o sketchs cómicos a cargo de otros artistas.

Esta breve introducción a la relación tango-teatro-radio-cine resulta indispensable para analizar un tipo de espectáculo teatral actual que podría considerarse como una "puesta en abismo" de esta relación, ya que se trata de un teatro que cita al cine, que cita a la radio, que cita al tango, que cita al teatro. Porque si -según M. Couselo- la producción cinematográfica del pionero Manuel Romero no se explica sin el tango y el teatro, este tipo de espectáculos actuales no se explican sin la radio y sin la producción de Romero, Morera, Amadori, con la interpretación de la mítica galería de estrellas populares, forjadoras del teatro nacional (míítico quinteto de estrellas populares: Luis Sandrini, Tita Merello, Libertad Lamarque, Hugo del Carril, Niní Marshall y tantos otros predecesores y sucesores).

Se trata de los exitosos espectáculos Recuerdos son recuerdos y Glorias porteñas, en La Trastienda. En la primera versión de Recuerdos son recuerdos (interpretado por Soledad Villamil, Rita Cortese y Pompeyo Audivert, con la dirección musical de Brian Chambulerion), cuya estética responde a la parodización del estereotipo radial, hay poco lugar a dudas de que los actores conocen los códigos mencionados a través del cine. Mientras que los referentes modélicos aparecen con bastante transparencia: la figura de Pepe Arias en el cómico monologuista, la ingenuidad de la cancionista-damita joven de Sabina Olmos y los ecos líricos, arrabaleros, canyengues y camperos de Mercedes Simone, Azucena Maizani, Tita Merello y Nelly Omar respectivamente.

Camino de cardos, estrenado en La Scala de San Telmo -con libro e interpretación de Andrea Chacón y Martín Salazar-, es un espectáculo que evoca las tertulias lírico-poéticas, mil veces presentadas en la pantalla gigante de los '30 y los '40, a través de un selecto repertorio de canciones latinoamericanas en boga en esos años (valses criollos y peruanos, corridos mexicanos, boleros y canciones folklóricas argentinas y venezolanas) en cruce con textos de Enrique Santos Discépolo, del personaje-crítico radial "Mordisquito".

 

El tango, el teatro y la danza contemporánea.

La relación del tango con la danza contemporánea ofrece múltiples variantes. En la producción de la coreógrafa Ana María Stekelman podemos encontrar por lo menos dos vertientes muy definidas:

  1. aquella en la que el tango-danza estilizado por el lenguaje de la danza contemporánea, ofrece la oportunidad de lucimiento de los bailarines en un despliegue virtuosístico de ganchos, saltos y giros. Se trata de la producción del grupo "Tangokinesis" -de importante proyección internacional- en, por ejemplo, Tango y fuga, estrenado en el teatro Blanca Podestá en latemporada 1998, con la participación de Eleonora Casano.
  2.  

  3. la vertiente en la que el tango danza integra el lenguaje de la danza contemporánea en su cruce con el teatro danza, como por ejemplo en La tarde cae sobre una mesa, en la temporada 1996 del teatro San Martín, por mencionar sola una de la últimas obras con estas características.

Otra sería la línea que ofrecen algunas producciones de Oscar Araiz (Ej.: Tango, 1996, TMGSM) y Mauricio Wainrot (Ej.: Libertango) en las que el tango integra el lenguaje de la danza contemporánea. Una estética y lenguaje diferentes se encuentran en la producción de Susana Tambutti, en por ejemplo La puñalada y Noches de garufa en las que, a través de la parodización temática del tango, la danza contemporánea se entrecruza con el teatro danza.

En el terreno ya decididamente del género teatro-danza se encuentran las producciones del "Teatro Fantástico de Buenos Aires" dirigido por Silvia Vladimivsky y Salo Pasik en, por ejemplo Hermoso día (Centro Cultural Borges, 1998) en el que el tango -tema, música, baile-, la danza contemporánea y el teatro se funden en un singular lenguaje expresivo. Y las producciones de Roxana Grinstein como, por ejemplo, Cenizas de tango, reestrenada en 2000 en el Centro Cultural Recoleta, en que la danza popular es objeto de un sugestivo proceso de deconstrucción.

Por último, la producción de los grupos jóvenes como por ejemplo "Arnica", dirigido por Mabel Dai Chee Chang, en Katacombe (Centro Cultural Recoleta, 1999), se encuentra en el camino de la exploración, la investigación de mezclas de la danza posmoderna, el teatro danza y el tango.

En el marco de un género nuevo que surge del cruce mismo y que cabe denominar tango-teatro-danza, porque se produce a partir de la mezcla no solo de estas tres expresiones sino también con otras artes, tradicionales y massmediáticas, se destaca la producción de los grupos "Zapatos rojos" y "Los tangueros".

"Zapatos rojos" (integrado por María Pantuso, Olkar Ramírez y otros artistas -actores y bailarines- invitados) realizó sus presentaciones en espacios del circuito off de San Telmo, inaugurando este tipo de espectáculos en La Trastienda. La estética de este grupo, partiendo del tango milonguero, trabaja con la parodización de los temas que proporcionan las letras de los tangos, a la cual integran la pantomima, el trabajo con objetos y el cruce con la historieta, especialmente la estética de Carlos Nine.

El grupo "Los Tangueros" (estuvo integrado inicialmente por Claudia Bozzo, José Garófalo y Corina Romero, provenientes de la danza y el teatro danza, la plástica y el teatro respectivamente, además de la participación de bailarines-actores) realizó también la mayoría de sus presentaciones en el circuito off de San Telmo. La particularidad de este grupo se basa en la heterogeneidad de la formación de sus integrantes y en el particular tratamiento plástico de los espacios -convencionales y no convencionales- donde hicieron sus presentaciones.

Uno de los espectáculos de este grupo, en particular, presenta un cruce muy significativo. Representado en la sala Planeta Tango, un antiguo caserón típico del barrio de San Telmo, con la carga histórica, mítica y poética que ello implica, la obra integra a su espacio escénico esta pluralidad de significados que aporta la arquitectura. Se trata de un patio galería con una sucesión de puertas que dan acceso a la sala que posee un pequeño tabladillo. El espectáculo se estructura en la alternancia entre: 1) el tabladillo como lugar de la ficción humorística: parodia de los antiguos bailongos "formativos" de patio de barrio con orquesta típica "en vivo", y 2) las puertas de comunicación entre patio y sala por donde penetra la realidad ficcionalizada de la literatura que actualiza nuestro pasado reciente (textos de Rodoldo Walsh, Haroldo Conti y crónicas de la prensa), huecos por los que se cuela e irrumpe en el pasado mítico de solidaria convivencia sainetera, la cruda realidad de la violencia y el crimen de nuestra historia reciente.

Resulta complejo determinar las causas de este nuevo auge del tango a partir del baile en general y el tango en el espectáculo en particular, especialmente por parte de artistas jóvenes, en los que obviamente no se trata de un revival nostalgioso. En esta instancia resulta necesaria la opinión de sociólogos y psicólogos sociales. Sin embargo, el dato histórico de que en los progroms polacos se bailaba tango, motiva el esbozo de una hipótesis de trabajo: en épocas de profundas crisis, el cuerpo vive la amenaza de aniquilación; el baile del tango, con su carga de sensualidad, en el sentido profundo de ritual de fertilidad, de renovación de la vida, aparece como un medio privilegiado para conjurar la aniquilación.

Esto parece desprenderse de una lectura del espectáculo analizado de "Los tangueros" y del juego con los temas de la muerte, la resurrección y los fantasmas en el marco temático del tango, elementos presentes en los espectáculos referidos con anterioridad y en muchos otros.

Pareciera que existe por parte de los jóvenes una necesidad de revisar nuestros mitos de los dorados '30 y '40, parodizarlos como modo de apropiación, conjurar el olvido, rescatar la memoria, a través de una vivencia corporal, de la relación vital de los cuerpos que proporciona el tango, en una búsqueda de expresiones identificatorias. Y cruzarlos con un presente y una realidad histórica de rupturas, de cortes, de fragmentos, de agujeros negros, en un intento de indagación y rescate de la pertenencia a una cultura.

 

EL TANGO DE LOS JOVENES. Patrimonio natural.

"Hablar del tango es muy loco, porque siempre me pareció que era como querer explicar el amor".

El "Indio" Pedro Benavente

 Existen, en la actualidad, dos instancias de auge del tango: como espectáculo y como baile social. En ambas, la participación activa y productiva de los jóvenes es cada vez más, cuantitativa y cualitativamente, importante. Este fenómeno, cuyo análisis corresponde al dominio de la Sociología, es percibido por los medios (diarios, revistas, radio, televisión) como algo curioso, sorprendente, novedoso.

Si embargo, si se recorre la historia de esta expresión estética de la cultura popular en todas sus manifestaciones artísticas -música, poesía, canto, baile-, y la biografía de sus protagonistas más destacados, es sencillo comprobar la participación de los creadores desde muy jóvenes, con las conductas que caracterizan habitualmente esta etapa de la vida: la actitud transgresora de Eduardo Arolas en el modo irreverente de sus invenciones bandoneonísticas, en la manera extravagante de vestir; la audacia de Celedonio Flores presentándole sus poesías lunfardas a Carlos Gardel con la pretensión de que las cante; el atrevimiento de Paquita Bernardo tocando el bandoneón y dirigiendo una orquesta de varones, entre cuyos integrantes se hallaba un tímido adolescente que se llamaba Osvaldo Pugliese; la soberbia de Azucena Maizani subiéndose a un escenario a cantar vestida de varón compadrito. Y tantísimos otros... todos jóvenes.

Y la juventud de los otros protagonistas, menos destacados por su multitudinario anonimato: los milongueros/as, igualmente munidos de la indispensable actitud transgresora, mezcla de irreverencia, extravagancia, audacia, atrevimiento, soberbia, para disimular la timidez, y espontánea creatividad para bailar de ese modo, abrazados, inventando de improviso figuras intrincadas. Disponibilidad de reflejos, agilidad, destreza: juventud, no hay duda... Todo esto, también sencillamente constatable a través de las fotografías de las milongas y salones de baile de los años 20, 30, y 40, en fragmentos de nuestro primitivo biógrafo, y en las anécdotas sobre las trifulcas protagonizadas por la "indiada de jailaifes" y el malevaje orillero, y las picardías urdidas por los estudiantes en "los bailes de la Facultad" que abundan en la literatura nostálgica de aquella dorada juventud, cuyo marco poético-musical-danzable era el tango.

Dicho de otro modo, los creadores individuales emergentes, con sus productos originales, y los portadores ejercitantes colectivos de una cultura popular en proceso de síntesis urbana, abrevada en fuentes rurales y ultramarinas, pertenecieron a la franja etaria que corresponde a la juventud.

Entonces, si el tango fue originaria, histórica y naturalmente patrimonio de los jóvenes, la sorpresa, la curiosidad debería recaer en el cuestionamiento de por qué dejó de pertencerles. Y las preguntas que hoy cabría formular serían: en qué momento y por cuáles causas, el tango pasó a ser "cosa de los viejos" es decir patrimonio de otra franja etaria, superior en varias generaciones. Si los mayores le arrebataron el tango a los jóvenes, o simplemente se lo apropiaron sin ninguna violencia porque los jóvenes lo dejaron abandonado. Y ahora ellos vuelven a reclamar la propiedad, especialmente del baile, para hacer con él lo que más les guste, con esa petulancia que transgrede toda regla, toda tradición de cómo se baila el tango. Porque, en la actualidad, la polémica generacional se plantea en estos términos y el reclamo de los mayores es más o menos el siguiente: "los rockeros se vuelven tangueros o milongueros y nos deforman el tango".

Para intentar comprender esta situación y despejar la falsedad de la antinomia -jóvenes vs. viejos-, en primer lugar, es necesario tener en cuenta que no hay posibilidad de deformar el baile del tango porque se trata de una danza popular que participa del dinamismo, permanente evolución y cambio, propios de la cultura popular. En este punto es conveniente recordar que el tango es una danza popular particularísima: baile de pareja abrazada que evoluciona en forma independiente, con figuras en algunos casos, relativamente fijadas y, en otros, de pura invención (en espejo o sencilla y curiosamente diferentes para cada miembro de la pareja), de encadenamiento improvisado. Su única pauta es una manera particular de deslizar los pies, difícilmente codificable y que cada pareja interpreta a su modo. Así mismo, cada pareja interpreta, ad libitum, el ritmo o la melodía, según el estilo orquestal predominante. Es decir que se trata de una danza singularísima que resiste los condicionamientos académicos. Existen sí los estilos -milonguero, de salón y sus variantes- que, como en toda danza popular se relaciona con los regionalismos, más precisamente para el caso, "barrialismos". Históricamente, los estilos se adecuaban a la clase social: el "salón" burgués, el democrático patio de conventillo, con un estilo intermedio, y la popular "milonga". La diferencia estaba dada por la separación, "luz", entre la pareja y la trabazón de las figuras, cuya medida y complejidad era inversamente proporcional entre un extremo social y otro.

En segundo lugar, para explicar este fenómeno -el auge del tango baile y su recepción en los jóvenes-, la pertinencia de las interrogantes y la legitimidad de la polémica, habría que colocarse en una perspectiva histórica, de nuestra historia reciente y no tanto, y formular nuevas preguntas: 1) por qué el tango dejó de bailarse, 2) qué pasó con él durante casi tres décadas y 3) por qué actualmente hay un auge del tango en general y del baile en particular.

No existe una historia formal, erudita, sistemática de nuestras manifestaciones populares en la cual apoyar la fundamentación de respuestas precisas. Sin embargo, quien ha vivido esas décadas en el tránsito de una a la otra franja etaria referidas, ejerciendo y produciendo cultura, puede intentar algunas hipótesis, establecer determinadas relaciones, o aventurar ciertas conjeturas a modo de indagación, de reflexión.

En principio, no hay una sola respuesta para cada interrogante, sino que se trata de una serie de hechos, de circunstancias, de factores que interjuegan para configurar una mirada -la mía- que evalúa y formula una opinión.

1) Para intentar una respuesta a la primera interrogante -por qué dejó de bailarse el tango-, no hace falta relatar detalles acerca de las últimas dictaduras que sufrió nuestro país para recordar la amenaza, velada o explícita, que pendía sobre la vida de todos y cada uno de los ciudadanos manifestada, por ejemplo, en la prohibición de reuniones multitudinarias, suficiente para ahogar, reprimir y autocensurar cualquier manifestación de energía vital, de alegría en definitiva; salvo la del fútbol, restringida a la de mero espectador sedente. Coincidentemente, y de manera nada casual, el mercado musical argentino fue invadido por ritmos extranjeros, cuyo último exponente masivo fue el rock. No hubo violencia por parte de los portadores ejercitantes de la cultura de una generación determinada, la hubo por parte de arrebatadores de cultura en sentido vertical, pequeño poderoso sector social que se apropió y autoinstituyó detentador de cultura, cortando su transmisión horizontal y transformándola en un fósil objeto, privilegio de su clase. Vana pretensión de tapar el sol o atrapar el agua con las manos. Inevitablemente, el rock tuvo una derivación inesperada: el rock nacional.

En consecuencia, se podría conjeturar que el tango dejó de bailarse por falta de motivaciones internas -autocensura- y superabundancia de estímulos y amenazas externos.

2) Qué pasó entonces con el tango entre el auge de los '40 y el que comienza en los '80? Si este baile no tiene tradición escrita, ni transmisión académica; si es pura invención e improvisación, si se aprende mirando y practicando.... Cómo hizo el tango para sobrevivir? Ante esta circunstancia, se podría conjeturar también que el tango se replegó a una vida latente, se ocultó -como un fuego sagrado- en el corazón y los pies de aquellos que conservaron la juventud en el alma, en oscuros clubes de barrio y subterráneos locales céntricos. ¿Y cómo resurgió? Con la restitución de la tradicional transmisión de la cultura popular. En un salto de un par de generaciones, los viejos milongueros, abuelos putativos, enseñan a sus nietos a bailar el tango. El enfrentamiento generacional es falso, la queja, las voces de alarma solo esconden un poco de envidia: el traspaso del fuego sagrado es inevitable. Mientras que las generaciones salteadas creaban un rock nacional, cuyas búsquedas de un anclaje identificatorio naturalmente devinieron en tango.

3) Concretar una respuesta a la última interrogante -origen del actual auge del baile- resulta mucho más complejo dado que se trata de un fenómeno en el que estamos inmersos y la distancia temporal y afectiva es insuficiente para evaluar factores. Sin embargo, dos hechos insoslayables, de alcance desigual y efectos contrapuestos, pueden relacionarse en una coyuntura que provea una base a este fenómenno del auge actual del tango en general y del baile en particular, con la entusiasta y creciente participación de los jóvenes, y aportar algunas hipótesis que articulen una posible explicación.

Por un lado, la recuperación de la democracia y su consecuente efecto de expansión, de expresión de manifestaciones culturales, por la liberación de una amenaza. Y, en ese marco, un hecho aparentemente aislado: el espectáculo Tango argentino [C. Segovia y H. Orezzoli, París, 1983] que tiene la particularidad de haber integrado a su elenco parejas de bailarines milongueros, provenientes de la auténtica milonga porteña que, quebrando el estereotipo fósil acrobático for export, demostraron que la danza popular gozaba de buena salud, operando a la vez como estímulo desde el exterior para la recuperación del baile popular. Paralela o consecuentemente, en los ámbitos alternativos del arte joven (teatro danza) se despierta un acuciante interés por el aprendizaje e investigación del tango en sus orígenes; de esta manera, los jóvenes artistas van en busca de las fuentes: los oscuros reductos habitados por los viejos sabios milongueros. Estos hechos refrescan, poniéndola en práctica, aquella teoría de la función social del arte.

Por otro lado, los efectos, cada vez más patentes, de la globalización vividos, quizás de manera intuitiva, como amenaza de aniquilación de la identidad, de la vida de la cultura propia, motiva el acercamiento de los jóvenes -y los no tanto-al tango a través del baile como forma de recuperación de la memoria, de la pertenencia, a través del cuerpo. Baile privilegiado, por su forma y su modo, para la construcción permanente de la identidad en la interacción creativa con el otro.

Cuando se indaga acerca de las motivaciones que actualmente atraen a los jóvenes al tango, las respuestas -con variantes más o menos extensas y argumentadas- pueden encuadrarse en la categoría del epígrafe: hay un núcleo de irracionalidad, un algo que atrapa, arrastra, envuelve o seduce, un no se qué oculto difícil de explicar, de poner en palabras, un algo cifrado complejo de develar, algo análogo al amor, al misterio de la renovación de la vida, patrimonio natural de los jóvenes.

 

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La Plata

La Fabriquera. Un espacio cultural alternativo en La Plata.

por Gerardo Camilletti.

En la calle 2 entre 41 y 42, a dos cuadras de la estación de trenes por un lado, y a dos de la terminal de ómnibus por el otro, hay una vieja casa reciclada con habitaciones, galerías repletas de plantas y de objetos gastados, cruzando un pequeño mostrador en el que se despacharían bebidas, se ve, desencajando con la decoración, en el fondo, una entrada de zinc curvo detrás de la que se esconde la pequeña sala de sólo ocho filas escalonadas con la consola de luces al costado y un escenario vacío y pintado de negro. En esa casa funciona La Fabriquera, un espacio cultural alternativo en La Plata desde 1996. Allí funcionan talleres de improvisación actoral, murga, danza contemporánea, entrenamiento actoral, entre otros. Desde entonces, el público local ha podido asistir a espectáculos como Desesperados párpados, dirigido por Patricia Ríos, Manuscritos, por Laura Valencia, Varios pares de pies sobre el piso de mármol con dirección de Rafael Spregelburd, El líquido táctil, dirigido por Daniel Veronese, El despenamiento y Cerca de la línea blanca del medio dirigidos por Ricardo Bartis, Cachetazo de campo por Federico León, y muchos más.

Antes de finalizar el año 2000, se podrán ver espectáculos como Cachetazo de campo (con fecha a confirmar en noviembre) y La muerte de Marguerite Duras (26 de noviembre y el 3 de diciembre).

Merece un especial comentario el espectáculo que se ofrece los domingos a las 20,30: La Frontera, o tan ávidos de amor como de sangre presentado como una producción de Bazar X producciones, (para quienes no tienen muchas noticias de La Plata, el "Bazar X" era un negocio ubicado en el centro de la ciudad que, repentinamente, cerró sus puertas para que los nostálgicos infaltables lamenten su pérdida); Patricia Ríos está a cargo de la dramaturgia y la dirección; Laura Valencia del proyecto escenográfico, el diseño de iluminación y la asistencia de dirección; el vestuario es de Karina Carballo y la fotografía y realización escenográfica de Enzo Brutti; actúan Diego Peralta y Cococho Abbatángelo.

La Frontera, o tan ávidos de amor como de sangre, es un espectáculo que reúne a un público heterogéneo (consecuencia inevitable del teatro con entrada "libre y a la gorra") que pareciera ver disuelta la heterogeneidad inicial apenas se apagan las luces para escuchar la voz de Cococho Abbatángelo anunciando el despegue de un avión.

Antes de comenzar la función, allí, en La Fabriquera, se espera a los espectadores no sólo con las obligadas críticas periodísticas en la cartelera, sino con una introducción a la obra que tanto puede aclarar como oscurecer su significado, esta introducción está en dos carpetas de tapas de zinc, una pequeña y alargada y la otra tamaño carta. En la primera hay dibujos con frases del espectáculo que van a funcionar como tópicos, por ejemplo "hay uno que sonríe como si pisara un cielo incierto...". En la segunda carpeta hay fotografías fragmentadas tanto de la puesta en escena como de espacios externos tales como fachadas de algún barrio, también fotografías de Ava Gardner y Marlene Dietrich (únicas imágenes no recortadas); sobre las fotografías fragmentadas y sobre un fondo negro, aparecen escritos (con un aparente desorden), registros de los ensayos, enumeraciones de secuencias y situaciones. Al finalizar el espectáculo se hace inevitable para el público volver a estas carpetas buscando reinterpretar lo que vio, enlazando signos para cerrar el sentido.

El programa de mano repite la estética de las carpetas: fotografías enteras y recortadas; un poema que será dicho, completo y fragmentado, durante el espectáculo (" Hay uno que sonríe/ como si pisara/ un cielo incierto./ Otro que cuelga/ de los labios de su madre/ en el largo recuerdo/ de un beso./ Dos hermanos/ y una idéntica necesidad/ Ser a partir/ de una muerte.").

En el centro del escenario hay una estructura de hierro con un pequeño banco adentro; sobre las barras, una tabla en la que se desplazarán los actores y que funcionará -a partir del movimiento de ellos y de los juegos de luces- como cama, como techo o como asiento de avión. Los actores corren esta estructura por el escenario, se cuelgan de ella, se encierran, la iluminan desde adentro y les sirve para pegar con imanes unas muñequitas de cartón articuladas que usa uno de ellos para dar identidad a los personajes de sus relatos.

Hartz (Diego Peralta) y Osvaldo (Cococho Abbatángelo) son dos hermanos que se encuentran para reconstruir la imagen de una madre que murió cuando el menor (Osvaldo) había nacido. A partir de distintas imágenes que "crean" de la madre, establecen un diálogo que tanto puede unirlos como aniquilarlos. Para Hartz, el hermano mayor, su madre tenía ojos verdes y le había dejado el recuerdo de un beso que le dio antes de morir; para Osvaldo, determinado por el cine, obsesionado con la multiplicación de finales, travestido vulgarmente como alguna diva, (tal vez Marlene Dietrich), construye la imagen de su madre a partir de la imposibilidad, con el valor de mito hollywoodense con todo lo que ello implica en tanto "objeto inalcanzable y lejano". Para él, su madre tenía ojos grises. Todo lo que asegura Osvaldo es refutado por Hartz que reprocha al hermano menor "su" pérdida, haber quedado sin los labios de "su" madre. Entre reproches, cambios de roles, rechazos y encuentros, ambos hermanos van construyendo una identidad tan incierta para uno como para el otro. Hartz aparenta una seguridad y una estabilidad emocional que no tiene y Osvaldo muestra el estereotipo de una fragilidad que se desvanece cuando obliga al mayor a "representar" situaciones como una visita a su casa, un viaje de ida y uno de regreso, una muerte, un reencuentro. Osvaldo es quien define y delimita lo que se va a representar, corrige "errores de actuación" sin aceptar el desesperado pedido de Hartz que quiere pero no puede llamarse de otro modo ni representar lo que él propone. El tema se estructura a partir de la idea de recuerdo y re-presentación. La idea de frontera, sitúa a los personajes entre el ser y el no ser, entre el amor y el odio, entre la solidaridad y la destrucción. Una frontera que no se resuelve, que no se atraviesa, ni aún con un brindis final que revela tanto amor como dolor, para reiterar la frase inicial del espectáculo: "¿Eres tú? ¿Eres tú?/ Nadie responde./ Gélida la oscuridad./ Ciega."

Las carpetas que se pueden ver antes de entrar, las muñequitas recortadas y articuladas con las que juega Osvaldo para contar historias, asignar identidades, las imágenes y escenas que recuerdan viejas películas, ofrecen, sin duda, una interpretación de la "construcción" de la identidad a partir de una rememoración imposible. Es probable que quede definida esa construcción por fragmentos de "representaciones" de "ficciones" idealizadas, mezcladas dolorosamente con fragmentos de lo cotidiano, el vacío para Osvaldo, el simulacro para Hartz.

 

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MENDOZA

PANORAMA ACTUAL DEL TEATRO  EN MENDOZA.

por Gustavo Uano.

Al centro oeste de la República Argentina, recostada sobre la cordillera de Los Andes, se encuentra ubicada la "sedienta" provincia de Mendoza. Famosa por ser la principal productora vitivinícola de esta nación, aunque esta no sea la única influencia Dionisíaca que presenta. Este desértico territorio, además de un marcado respeto por las bondades del vino, alberga un fecundo y magno "oasis" teatral. Fundamentado en: la cantidad y calidad de las producciones que se realizan por año, la proliferación de espacios y el vasto arsenal humano y técnico con que Mendoza cuenta. Quizás por esto, en materia de teatro es considerada la ciudad más destacada de la región cuyana, y escolta junto a Santa Fe y a Córdoba, el desarrollo escénico de Buenos Aires.

Este análisis pretende otorgar una perspectiva actualizada, aunque no exhaustiva, ni absolutamente legitimada de la heterogénea "movida teatral" mendocina. El futuro exige un estudio mucho más completo, objetivo y menos arbitrario que el presente, ya que se trata de un fenómeno pronunciadamente complejo y ecléctico.

Empezaremos por definir el movimiento que para Fausto Alfonso, el crítico y periodista de mayor relevancia a nivel provincial, es "inclasificable" y "se caracteriza justamente por no ser tal", ya que no contiene una especificidad regionalista o típica mendocina. Carece también de un "mensaje unificador" o de un dogma estético colectivo y no responde con una adhesión filial a los estilos, estéticas o técnicas en boga. Esto último quizás se desprenda de una rica tradición independiente que lo mantuvo ajeno a las ideologías imperantes o dominantes de cada época. Tiene más legitimidad entonces hablar de teatro "hecho en Mendoza", que de teatro de identidad mendocina.

Para la dramaturga local Sonnia De Monte "existe un factor común en la diversidad". Resalta además la curiosidad y la habilidad de los teatreros para buscar y hacer lo que se les de la gana. Esta variedad de estilos que la actividad local posee, define el movimiento y complejiza la tarea de lograr una síntesis particular de las propuestas dramáticas que cohabitan, por ello para respetar la generalidad en este relevamiento no aparecerán nombres propios.

El teatro considerado para adultos es el que presenta mayor profusión. Prevalecen "propuestas no realistas y metafóricas con textos que exigen la participación del público" para ser interpretados, según sostiene la importante investigadora, Graciela González de Díaz Araujo. En estos espectáculos se utiliza una multiplicidad de técnicas y poéticas que se combinan desprejuiciadamente, amparadas por el "todo vale" del posmo. Otro rasgo característico, resulta que la gran mayoría de las obras están basadas en la estructura de un buen texto o en el trabajo expresivo de los actores. Lo que redunda en espectáculos desprovistos de grandes despliegues técnicos, como así también de costosos dispositivos escénicos. El vestuario y la utilería, también se caracterizan por la síntesis y la austeridad, aunque en algunos casos se exhibe un mayor criterio estético que en lo escenográfico. Con respecto a los textos que se representan, la Licenciada González de Díaz Araujo afirma: "Coexisten textos de repertorio europeo, latinoamericano, porteño y local" a lo que habría que agregarle trabajos de creación colectiva e intertextualidad. Asimismo merece destacarse el importante desarrollo de la dramaturgia local, aunque salvo el caso de las propuestas infantiles la mayoría de las obras que se escriben no llegan a ser representadas.

Secundando al teatro para adultos, aparecen las propuestas infantiles que a diferencia del primero gozan de mayor espectacularidad y artificio. Fuerte presencia de titiriteros y un teatro infantil sólido que a fuerza de distinciones ha ganado proyección nacional. El teatro callejero no tiene un desarrollo muy profesional, es casi siempre extensión de la actividad de murgas que estan ligadas a la actividad barrial, sus temáticas contienen un hondo compromiso social. El mimodrama, género que en la última década tuvo un gran desarrollo, ha perdido fuerza, no obstante existen algunas expresiones aisladas. La danza/teatro es una de las actividades más pujante y de inserción más reciente aunque su práctica no es muy amplia. El café concert, esta haciendo escuela junto a su variante de teatro concert, obras de teatro que abandonan la sala tradicional para ofrecerse en cafés y pubs. Por otra parte, Mendoza marcha a la cabeza de la pedagogía teatral nacional, es pionera en la inserción del teatro como materia curricular en los colegios secundarios. Reúne a prestigiosos docentes, investigadores, críticos y periodistas que con exiguos medios trabajan denodadamente.

Sobre las características más importantes de los múltiples elencos existentes, aparece la conformación de cooperativas o equipos de trabajo, formato legado por el teatro independiente de los ´60. Es digno aclarar que el único elenco oficial que queda es el "universitario", dependiente del rectorado de Universida Nacional de Cuyo. Los teatristas deben asumir la tarea del productor artístico, figura ausente en este gran movimiento lo que explica que casi no exista el teatro comercial, ha excepción de las propuestas "porteñas" que visitan reiteradamente la provincia. Otro rasgo distintivo de los grupos, como asegura De Monte es que "Mendoza depende de los directores". Efectivamente los directores son los líderes y los grandes responsables de que los proyectos lleguen a buen puerto. Sus tareas abarcan desde elegir las obras, hasta supervisar los últimos detalles de la producción. González de Díaz Araujo en su artículo Mendoza. Nuevas búsquedas del teatro de fin de siglo, dice al respecto: "directores de sólida y sostenida trayectoria con diversas propuestas técnicas y estéticas". Su aspecto destacado puede ser lo ideológico, lo social, lo económico, lo estético, lo metodológico, su férreo compromiso o quizás la necesidad de no separar obra y vida.

Por último, entre las problemáticas en que se debaten a diario los artistas cuyanos, encontramos: fugacidad de las obras en cartel, falta de espacio para mostrar las producciones, rica formación técnica, pero paradojalmente falta de precisión en la ejecución, escaso apoyo oficial, etc... Deficiencias que ofrecen, como consecuencia, por un lado la disparidad en el nivel de los resultados artísticos, y por otro lado que cada día se torne más díficil vivir del teatro.

En profunda consonancia con la realidad socio-política argentina, el año 2000 es un año atípico y lleva la impronta de estar signado por la recesión. Registra menos volumen de producción que los períodos anteriores, como así también una baja notable en la calidad de las obras y por ende de los eventos teatrales. El acta del jurado especializado de la última fiesta provincial de teatro (el evento mendocino de ayor envergadura) así lo expresa "Durante once días presenciamos 29 espectáculos, de los cuales consideramos evaluables sólo 16 de ellos" y más adelante agregan que la hiperactividad hace que los elencos depositen "el esfuerzo en la cantidad de espectáculos que se estrenan y no en la investigación, la formación y la superación de las dificultades."

BIBLIOGRAFÍA.

ALFONSO, Fausto J. Una década dramática; Apuntes sobre teatro mendocino 1985-1995. Mendoza, La Tecla, 1995.

GONZÁLEZ DE DÍAZ ARAUJO, Graciela. "Mendoza; Nuevas búsquedas del teatro de fín de siglo". En: Teatro Argentino; escenas interiores. Buenos Aires, Artes del Sur, 2000.

GONZÁLEZ DE DÍAZ DE ARAUJO, Graciela. "Mendoza; La tradición, la militancia y las búsquedas". En: Teatro Argentino; escenas interiores. Buenos Aires, Artes del Sur, 2000.

 

 

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ROSARIO

1-  El CRUCE: PRIMER ENCUENTRO DE NUEVAS TENDENCIAS EN LAS

     ARTES ESCENICAS CONTEMPORÁNEAS.

2- 1..........2..........3..........4..........5..........6..........7..........EXPERIMENTA TEATRO 3-

por Julio Cejas

 

l CRUCE: PRIMER ENCUENTRO DE NUEVAS TENDENCIAS EN LAS

     ARTES ESCENICAS CONTEMPORÁNEAS.

A la hora del balance final de la actividad cultural de este año, habrá que incluir como hecho inédito este Primer Encuentro de Nuevas Tendencias en las Artes Escénicas Contemporáneas que se desarrolló del 18 al 22 de octubre en el emblemático Centro de Expresiones Contemporáneas.

Es otro logro de El COBAI (Coreógrafos, Bailarines e Investigadores en el Movimiento y Expresión Corporal Independiente) que junto al C.E.C. y a la Secretaria de Cultura de la Municipalidad,organizaron "El Cruce".

A fines de 1999,los integrantes del COBAI recibieron el aporte concreto por parte del Instituto Nacional del Teatro de un escenario desmontable que sirvió en la oportunidad para cruzar experiencias de grupos locales, con otros de Buenos Aires, La Plata, Mendoza, Córdoba, Neuquen, Villa Regina, y también de México, Paraguay y Brasil.

Este tipo de intercambios, que hace tiempo se viene realizando en diversas partes del mundo, es un fenómeno que debe inscribirse en los nuevos aires que vienen soplando en nuestra ciudad y que se debe al empuje de la comunidad artística local.

El público en general se preguntará qué significa esto de las "nuevas tendencias" en las Artes Escénicas contemporáneas, un título lo suficientemente extenso como para no excluir ninguna actividad relacionada con el espacio y sus implicancias espectaculares.

Lo cierto es que "El Cruce" intentó chequear ese incierto lugar en el que la danza,el teatro,la expresión corporal y todo lo concerniente al movimiento dramático se juntan o intercambian lenguajes.

Como ocurre con todo movimiento que reflexiona para adentro de sus fronteras intentando abrirlas o buscando puntos de confluencias e intersecciones, la movida sigue teniendo un carácter marcadamente experimental.

Algo de esto anduvo flotando en el Foro de Reflexión que intentó juntar a los protagonistas y hacedores de este movimiento para que intercambiaran puntos de vista acerca de la factura de sus trabajos.

Habría que buscar en la ausencia de gran parte de los grupos participantes a este Foro, algunas respuestas a tantos interrogantes que hace tiempo circulan con respecto a la recepción y la circulación de determinados hechos estéticos.

En todo caso la reflexión acerca del cruce de lenguajes quedó limitada a una charla informal donde sólo estuvieron presentes las experiencias del coreógrafo brasileño Julio Mota, los rosarinos Sergio D’Angelo, Ana Maria Jaime, Gerardo Agudo, una coreógrafa mendocina y la voz de una especialista en el tema como es Chiqui González.

La programación fue variada y sirvió para chequear el nivel alcanzado por los grupos que vienen experimentando en nuestra ciudad, cuyos trabajos, confrontados con los "internacionales", no difieren en calidad ni originalidad.

Precisamente el rosarino Sergio D’Angelo, que hace tiempo reside en Buenos Aires, presentó una de las producciones más acabadas del Ciclo: Pronto volverán los buenos tiempos.

El Grupo Compañía Fantasma Argentina, responsable de esta mágica creación, sorprendió a los espectadores con una historia entrañable donde un hombre aguarda desesperado el retorno de una mujer perdida, el desafío a las leyes naturales para prolongar la necesidad de reencontrar al ser amado.

Sergio D’Angelo, responsable de la banda de sonido, los textos y la dirección, contó una vez más con el talento del actor Jorge Rodríguez, la bailarina Paula Fontán y el titiritero Claudio Casal.

Nuestra ciudad mostró el nivel alcanzado por dos coreógrafas de la talla de Cristina Prates y Ana María Jaime, con dos espectáculos ya estrenados el año pasado: Cuatro Cuartos y Nenúfares.

Estos dos trabajos marcaron la diferencia y demostraron que toda búsqueda debe sustentarse en cimientos sólidos, más allá de la validez de los intentos.

En todo caso en estos dos productos que suelen incluirse en el amplio espacio del "teatro-danza", es precisamente la teatralidad la que provee a los lenguajes del cuerpo un sentido en el que los espectadores pueden percibir la textura de una historia.

El Grupo "Anzar"Danza Contemporánea de la Universidad de Guadalajara, presentó su obra  After Before the Rain, un trabajo poblado de signos con intenciones de ritual, que no alcanzó a sostener el ritmo y por momentos resultó agobiante.

La bailarina Carla Almeida de la Compañía G2 de Curitiba, fue otra de las protagonistas más destacadas del Ciclo con la obra Histeria, una impactante coreografía de Julio Mota.

Casi al final de "El Cruce" se presentaron Inés Rampoldi y Leticia Mazur del Grupo "Creación Conjunta de Diana Szeinblum" de Capital Federal con Secreto y Malibú, uno de los trabajos que impactó por la energía y el despliegue de estas bailarinas que describieron un interesante recorrido en el espacio.

La actriz Claudia Cantero movilizó a los espectadores con un training donde puso a prueba su capacidad para capitalizar la atención fuera del escenario mayor, en una clásica demostración de entrenamiento al estilo de los actores del Odin.

Periplo, el viaje del héroe creación de el Grupo "Birlibirloque" a cargo de Mónica Martinez, integró el teatro de animación con la plástica y la danza contemporánea tamizados por un excelente desempeño actoral. Con un tema tan universal como es el del viaje, Mónica Martínez logra un exquisito producto donde las imágenes y la utilización de los objetos plasman escenas de neto corte onírico.

Por su parte el Grupo "El Árbol Danza-Teatro" de Mendoza presentó El Árbol x Cuatro, un trabajo compuesto por dos módulos: Cuadros y Opera material,una ingeniosa propuesta que utilizó un cubo móvil que giraba con los integrantes en su interior, desarrollando una vertiginosa historia donde el expresionismo de los cuerpos y las máscaras generaban situaciones dramáticas.

Primer intento válido donde la amplitud de criterios y la variedad de propuestas no siempre significó buenos resultados a la hora de evaluar productos que todavía están en un estado primitivo de la experimentación.

Los puntos de contacto entre los investigadores se mostraron en la Performance que al final del Ciclo aunó esfuerzos y trabajos compartidos de gran parte de los participantes de esta movida.

La ciudad pareciera empezar a desperezarse de un largo y provinciano sueño,es hora de acompañar estos emprendimientos con algo más que voluntad y esfuerzo, las pretensiones de los organizadores deberán apuntar en el futuro a privilegiar los espacios de reflexión sobre un fenómeno que necesita de la participación de todos los estamentos de la cultura local.

 

 

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EXPERIMENTA TEATRO 3-

Como cierre del año el Grupo "El Rayo Misterioso" volvió a repetir un espacio único en la ciudad como es el "Experimenta" que en esta tercera edición ratificó el compromiso del grupo en la búsqueda de nuevos lenguajes expresivos.

El grado de organización plasmado desde la selección de las obras, la convocatoria a diferentes grupos de diferentes latitudes, el cumplimiento estricto de los horarios de todas las actividades, ratificó la solidez de un puñado de actores que año tras año superan sus propias marcas.

Esto fue corroborado por la mayoría de los elencos participantes quienes destacaron la esmerada atención, la calidez del recibimiento a esta ciudad,condiciones básicas para el desarrollo de todo Encuentro.

Una vez más se comprobó que la ética y el profesionalismo de un grupo teatral no pasan solo por las propuestas artísticas sino que deben teñir todos los actos en los cuales ese grupo se comprometa a asumir.

En este sentido los participantes del Experimenta 3 se sorprendieron por la capacidad de reconstruir los espacios utilizados para los espectáculos, las charlas, los desmontajes que en cuestión de minutos se transformaban en las mesas del almuerzo o la cena.

Si a esto se le suma que la reposición de Muz que fue programada en reemplazo del grupo cubano que canceló su presentación, concitó la admiración de todos los presentes marca el grado de compromiso alcanzado por la gente que dirige Aldo El-Jatib.

Es precisamente en el balance de una muestra que tuvo sus desniveles, independientemente de la legitimidad a la hora de las diferentes búsquedas,donde se vuelve a destacar la belleza y la potencia de un trabajo como Muz.

A pesar de que es anterior a Ram, último trabajo que también se presentó con elogiosos comentarios, y que sigue en la línea identificatoria de la gente de "El Rayo",es evidente que Muz fue lo mejor del Encuentro.

Otro plato fuerte y de impactante resolución dramática fue Detrás de las palabras, obra representada por la "Compañía Teatral Romanelli" de La Plata, coordinada por la talentosa Beatriz Catani. Basada en un texto de Marcel Showb,es un típico trabajo que se enmarca en la linea de las nuevas dramaturgias,espacio que tiñe todo el teatro argentino de las últimas décadas.

Producto de una profunda investigación acerca del cruce del texto y las técnicas actorales, la obra se sostiene fundamentalmente sobre el pilar que construyen en escena las excelentes actuaciones de Blas Arrese Igor y Matías Vértiz.

Nuestra ciudad aportó además de las obras creadas por el grupo anfitrión,Un broche¿ final o principio?, exquisito trabajo creado y dirigido por la actriz Claudia Cantero.

La talentosa creadora de "La Luna",coordinó en esta oportunidad un trabajo realizado por sus propias alumnas quienes investigaron las texturas del mundo femenino contado a través de la veladura de las ropas colgadas en broches que sirven para tensar historias a la hora de la siesta.

A pesar de las expectativas y del cholulismo local que aportó por única vez al Experimenta, para ver el nuevo producto de "La Cochera", las huestes de Paco Giménez no aportaron la rigurosidad de trabajos como El Manjar de los Dioses.

Más allá de que Everyman está atravesado por la estética del popular director cordobés, este intento por hacer una "biopsia de Shakespeare", no se sostiene a la hora de dar cuenta de fragmentos tan caros a la dramaturgia universal.

En todo caso la ciudad de Córdoba contó con la frescura y el desparpajo de cuatro talentosas "damas" de la escena que volvieron a reeditar los éxitos de sus anteriores presentaciones con ese pretexto dramático que fue Primero las Damas.

Dirigidas por Giovanni Quiroga,actor e integrante de La Cochera,Amalia Freytes, Fabiana García, Gabriela Macheret y Patricia Rojo,fueron las responsables de rescatar el histrionismo de los viejos bufones de la historia del teatro universal.

Nos queda la certeza de que el "Teatro D’Essencia" de Brasil y el Grupo "Cinesis" de Buenos Aires,seguirán profundizando en sus búsquedas estéticas para ajustar algunos puntos oscuros que no cerraron a la hora de evaluar sus producciones.

De todas maneras tanto NEO@LIBERALISMO.COM.BRAZIL, como Mutación fueron claras muestras del intento por apostar al rigor y merecen valorarse por el esfuerzo puesto por sus protagonistas.

Entre las personalidades que visitaron nuestra ciudad durante el Experimenta 3,se destacó la figura de Raúl Serrano,fundador y director entre otras cosas de la Escuela de Teatro de Buenos Aires y creador de una de las metodologías de actuación más sólidas de los últimos tiempos.

En diálogo con Rosario 12,Serrano recordó "que el teatro era una tribuna que reflejaba nuestra realidad, y al ser producido como una artesania es una de las pocas artes que podemos manejar, porque podemos controlar todo el proceso de producción y una parte del proceso de difusión ;si fueramos un poco mas inteligentes y lográramos recomponer lo que fueron las Federaciones de teatro independientes o Tteatro Abierto lograríamos un mayor impacto social"

A la hora de evaluar la experiencia en la que le tocó participar como invitado,destacó el valor de los organizadores: " Me resulta reconfortante cuando los escucho a estos pibes volver a replantearse el problema artístico, no como quieren las Revistas desde el egocéntrico lugar de los premios, sino desde la ética,del laburo, lo que senti cuando los vi acomodando mesas, sabiendo que no sacan nada de dinero, ésta es una fuerza potencial que algun dia alguna perspectiva política sabrá cosechar y encarrilar "

Reflexionando sobre su propia trayectoria, Serrano recordó que- "Cuando en el 67 volví de Europa me di cuenta que tenia que fabricarme mi herramienta propia que fue la Escuela de Teatro de Buenos Aires que actualmente está irradiando pedagogía a nivel internacional."

"Me gusta compararme con alguno de estos pibes que están aquí y que alguna vez fui en Tucumán, yo en esa época nunca pensé en que iba a ocupar uno de los primeros puestos del país en pedagogía y que nadie iba a tener interés en mis reflexiones."

Este año Raúl Serrano se dará el gusto de estrenar una sala y una obra de su propia autoría:"- Acabamos de construir en la Escuela una Sala con capacidad para 120 espectadores y sin ningun aporte estatal, y voy a estrenar Los últimos días del ausente, que es una reconciliación con mis orígenes, porque reivindico la imagen de ese otro tucumano que fue Juan Bautista Alberdi, mezcla de pureza y visionario".

 

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Rio Negro

PANORAMA DEL TEATRO RIONEGRINO EN EL 2000

por Clara Vouillat

El primer año del milenio no fue lo mejor que tuvo Río Negro en materia teatral, que supo tener tiempos mejores no sólo en cantidad sino también en calidad teatral, pero si analizamos esto desde el punto de vista global que en estos años son una obligación necesaria, podemos decir que se hizo lo que se pudo.

Achicado el aporte del Instituto Nacional del Teatro que trajo un aire de refresco en el último año del milenio anterior y diezmadas las voluntades con una economía decadente en general y especialmente en lo cultural, podemos decir que quizá lo que alimentó las propuestas del 2000 fueron la voluntad y el tesón de los teatreros de siempre, que le pusieron buena cara a los malos tiempos.

Así, el encuentro de Provincial de Teatro Rionegrino que se realizó en el mes de octubre en General Roca, reunió a las tradicionales regiones de la provincia: Alto Valle, Cordillera, y zona Atlántica, con doce grupos y un unipersonal que presentaron quince obras, de las cuales tres fueron específicamente para niños, dos obras entraron en el rubro danza teatro y el resto fue de teatro para todo público.

Como esta provincia está conformada por regiones cuyos rumbos teatrales generalmente dependen de uno o dos directores en cada región, los resultados tuvieron directamente que ver con ese fenómeno de conformación geográfica.

Así, la región Atlántica, dominada por el impulso creador de Hugo Aristimuño, logró entrar en esta fiesta con dos obras: El Cerco de Leningrado y Un Angel de Nariz Roja, mientras que Villa Regina aportó dos obras con un solo elenco: Casa Cerrada y Cachuzo y Ferrolo, ambas del grupo Nuestramérica, que logró quedar como finalista con la primera de las nombradas para la selección del Patagónico, celebrado posteriormente en la ciudad de Neuquén.

Como los grupos trabajan en forma aislada uno del otro -hay que ver que la distancia que separa Bariloche de Viedma es de casi mil kilómetros-, permiten una variedad de concepto que da resultados muy diferentes uno de otro. Así, Bariloche con los grupos "Agarrate Catalina" y "Presupuesto Zero" tienen una estética muy diferente de la que pueda cultivar Nuestramérica de Villa Regina en el Alto Valle, con una larga trayectoria a sus espaldas, cosa que también sucede a Purogrupo- Proyecto Kaleu, de Viedma, que como Los Mestizos, de Roca, mantienen un nivel de estrenos anuales, han participado en varias Fiestas Nacionales del Teatro y en festivales nacionales e internacionales que les permitieron un crecimiento estético y de propuesta totalmente alejado del trabajo que defiende por ejemplo, "Arcanos" desde Cipolletti y o "Los eternos ambulantes" de Roca, cuyas experiencias se remiten a puestas sin autocrítica, mostrando la diferencia de compromiso a la hora de subir al escenario.

Al margen de estas producciones que merecieron estar en una fiesta teatral, se puede contar la producción que encaró este año el IUPA -Instituto Universitario Patagónico de las Artes-, con el estreno del grupo Comedia que, valga la redundancia, estrenó la obra del dramaturgo roquense Dinko Varga Las hijas de Santa Rosa. Una excelente producción que contó con la dirección de un hombre que viene de una vasta experiencia como Reggiseur: Constantino Juri, pero cuya visión del teatro se quedó muy lejos en el tiempo. Debido a ello, el elenco armado especialmente con la idea de seguir adelante con un repertorio de comedia, se vio frustrado ante la escasa respuesta del público frente a las expectativas creadas, y quedó disuelto luego de la cuarta presentación de la obra. Un verdadero pecado si se tiene en cuenta el enorme costo de producción que tuvo la única obra de la provincia que contó con vestuarista, escenógrafos, música especialmente compuesta y grabada con la orquesta del mismo instituto y una profesionalidad de parte del director pocas veces vista en regiones tan apartadas de Buenos Aires como es la nuestra.

Asimismo, es dable destacar que al margen de las obras presentadas "oficialmente" por elencos rionegrinos, la provincia tuvo una buena producción de trabajos nacidos en los talleres de distintas instituciones, que demuestran que se sigue creciendo y apostando en la formación de nuevos actores y nuevos elencos independientes, como es el caso de Acorralados y Producciones Papa Puré de Roca o Brava espuma de El Bolsón, organizados a partir de tres directoras que nunca dejaron de producir : Olga Corral, Lilí Presti y Maite Aranzábal.

Finalmente, es bueno destacar que una de las actrices rionegrinas más conocidas a nivel nacional como es Luisa Cacumil, ha continuado durante todo el año con su propuesta unipersonal, llevando su Tropilla de Don Ruperto tanto a los escenarios más rccónditos de nuestra provincia y el resto del país, como a las salas más destacadas del indudable centro geográfico de la república: la Capital Federal.

 

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Santiago de Chile

TEATRO CHILENO: TEMPORADA 2000

por Carola Oyarzún

De la nutrida cartelera del año 2000, sin duda alguna, lo que más se destacó fue la temporada del Teatro Nacional, que reunió tres obras chilenas, a la manera de un homenaje a la creación teatral de nuestro país durante el siglo XX. Cronológicamente, el repertorio escogido fue: Chañarcillo 1942)de Antonio Acevedo Hernández, Flores de papel (1971) de Egon Wolff y El coordinador (1993)de Benjamín Galemiri, consideradas estas tres obras, verdaderos hitos teatrales del siglo que termina.

De esta manera, el Teatro Nacional bajo la dirección artística de Fernando González, confirma su opción por favorecer el teatro local, una política que recupera lo que tradicionalmente caracterizó a esta entidad, y que en particular, en la última década, ha tenido frutos muy significativos tanto en lo dramatúrgico, como en lo teatral.

Desde su fundación en 1942, el Teatro Experimental -nombre que adoptó el Teatro Nacional de la Universidad de Chile en su primera fase-, ha sido junto al teatro de la Universidad Católica, pilar del desarrollo del arte dramático en Chile. Estos dos pilares representan parte fundamental de la consolidación de un teatro de arte en Chile y la continuidad de un trabajo por más de 70 años, que sigue hasta hoy en día. Probablemente, la actividad sostenida de los teatros universitarios, dependientes de las dos universidades más importantes del país, sea un fenómeno que sólo se ha producido en Chile. De esta manera, el Teatro Nacional es un referente principal en el contexto del teatro chileno.

Flores de papel

Estrenada por primera vez en 1971 , ésta es una de las obra más importantes de Egon Wolff, autor de la generación del 50' junto a Luis Alberto Heiremans, Sergio Vodanovic, Alejandro Sieveking, Isidora Aguirre, Asunción Requena y otros. En esta obra intimista, de dos únicos personajes, Wolff juega con las posibilidades del espacio encerrado de un departamento habitado por una mujer burguesa solitaria, que repentinamente es invadida por un hombre marginal, agresivo e inestable. Así Eva y El Merluza, entablan una relación que a través de 6 cuadros, oscila entre la odiosidad, el temor, el misterio, el deseo, la frustración y la esperanza. Dramáticamente, la obra avanza hacia un estado febril insospechado, donde a medida que El Merluza crece en voz y fuerza, Eva disminuye su ser hasta extinguirse, mientras el entorno manifiesta el proceso de violencia interna contenida a través de la destrucción de la mayor parte del mundo tangible: adornos, muebles, jaula y canario.

En la versión de Flores de papel del año 2000 (estreno en el mes de junio)realizada por el Teatro Nacional, dirigida por R. Osorio y protagonizada por Alejandra Guerzoni y Miguel Angel Bravo, se trabajó rigurosamente la teatralidad de esta obra de Egon Wolff: la transformación del espacio, la pulcritud del personaje femenino versus lo andrajoso del personaje masculino; las distancias y los silencios, y las oposiciones visibles entre los dos personajes. A esta orientación, el trabajo actoral respondió eficazmente, con recursos múltiples para llevar a cabo una experiencia alejada del realismo y profunda en la exploración de los impulsos y bloqueos de dos seres desolados.

La puesta en escena en términos espaciales, configuró un mundo ordenado y limpio, con una estructura de líneas transparentes, ventanales corredizos e iluminación de colores claros, que dio una ambientación diáfana del mundo ordenado y rutinario de Eva, contrastado con la ambigüedad y desorden que El Merluza va imponiendo sucesivamente, hasta transformarlo todo.

Flores de papel demostró ser un texto sólido, ofreció nuevas y cercanas lecturas al espectador joven y adulto, que valoró la construcción y la consistencia dramática de la obra y sus implicancias locales y universales, en un montaje prolijo y de gran intensidad y seducción.

Chañarcillo

Chañarcillo (1936) de Antonio Acevedo Hernández, autor de la primera generación de dramaturgos del siglo XX,   junto a Germán Luco Cruchaga y Armando Moock,  pertenece al denominado realismo social. Sus protagonistas son marginados cuyas vidas ambulantes pasan por este pueblo minero donde el sueño de la plata es la meta única. Ambientada en el siglo pasado, período histórico del descubrimiento del mineral de plata de Chañarcillo,la historia es un viaje colectivo que alcanza tonos épicos y míticos. Los personajes se entregan a la búsqueda en pleno desierto, arriesgando la vida, para convertirse en héroes y volver al pueblo triunfantes y establecer un nuevo orden de plena solidaridad y amor.

La puesta en escena de Chañarcillo a cargo de Andrés Pérez, tuvo como primer objetivo llegar a un público escolar, ya que esta obra de Acevedo Hernández es obligatoria dentro de los programas de enseñanza de educación media. Por lo mismo, su característica más notoria fue el dinamismo y el espíritu juvenil que el director privilegió a través de múltiples recursos: juego de planos, bailes, máscaras, luces fosforescentes, focos manuales, lienzos y música en vivo, entre otros.

Evitando construir ambientes realistas para los distintos espacios que conforman la obra, en especial la taberna y el desierto, la escenografía(Jorge González) se basó en cubos de tamaño mediano movibles que se iban modulando de acuerdo a cada escena y manipulados por los propios actores.Ello a la vista del público constituyó una acción más a lo largo de la obra y una manera de mostrar los recursos teatrales a la manera de un teatro expresionista.

El espíritu didáctico de Chañarcillo tuvo en el montaje de Andrés Pérez un brillo estimulante por sobre algunas notas inexpertas de algunos de los jóvenes artistas del elenco. Asi, la historia de los aventureros de Chañarcillo, se desplegó con toda su problemática social y su mensaje claro puesto en un proyecto de vida justo y comprometido.

El coordinador

Esta obra ganó el VII Festival de Teatro organizado por el Instituto Chileno Norteamericano de Cultura el año 1993. Benjamín Galemiri representa la afirmación del autor que recupera la fuerza del lenguaje verbal y la potencialidad del espacio como significante y significado, dentro de unos márgenes de libertad asombrosos. Sus obras -modelos de la postmodernidad- están construidas por veloces diálogos que contienen múltiples referencias culturales y los más insospechados lugares de acción.

El coordinador se desarrolla en un ascensor, espacio pequeño, encerrado y en permanente movimiento, donde convergen cuatro personajes, tres hombres y una mujer, condenados a compartir un tiempo que los pone a prueba. Ahí se jugará la seguridad, el poder, la sexualidad, el conocimiento, y el status, entre otros factores. La estrechez del lugar, obligará a cada uno a sobrevivir el abuso de Marlon, personaje que conduce el viaje delirante que propone Galemiri para el ascensor.

La dirección de Rodrigo Pérez, a diferencia de la primera versión de El coordinador, descartó la alternativa realista de un ascensor, y optó por jugar con el espacio ubicando a los cuatro personajes en un ascensor adelante del escenario, que el espectador debe construir, y ocupó el escenario real como un lugar desde donde los personajes también se desplazan, observan y actúan sentados en butacas al igual que los espectadores, duplicando el circuito público-espectáculo. Ello crea diferentes expectativas y dinámicas, con resultados altamente provocadores en el mejor sentido de la palabra.

Rodrigo Pérez en su estilo de trabajo riguroso y contenido, golpeador y profundo, supo conducir al elenco en el denso camino de El cordinador.

La crítica especializada respaldó en especial, Flores de papel y El coordinador, puesto que Chañarcillo tuvo más de alguna debilidad. No obstante, es preciso señalar que el Círculo de Críticos de Arte, unánimemente, otorgó a Fernando González el premio de teatro correspondiente al año 2000, por la extraordinaria programación del Teatro Nacional, para la presente temporada, que será recordada por mucho tiempo y que demostró la elección de tres de nuestras mejores textos y autores,junto a tres de nuestros mejores directores.

 

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Montevideo

TEATRO EN MONTEVIDEO. FIN DE TEMPORADA

por Alfredo Goldstein

Últimas jornadas de una temporada compleja en el panorama teatral de Montevideo. Una temporada en la que la Comedia Nacional ha estrenado solamente dos títulos por cuestiones presupuestales, en la que la cantidad de propuestas no equivale a un nivel de creatividad y de riesgo en la gran mayoría, en la que sigue privando la ausencia casi total de apoyos estatales. Una Comisión del Fondo Nacional de Teatro, que debe administrar una ley de apoyo a las actividades escénicas, pero que no tiene presupuesto desde hace dos años. Múltiples espectáculos de pocos actores, en puestas de acotadísimos gastos, como consecuencia de una falta de sponsors que ya se vuelve enfermiza. La postergación de la Muestra Internacional de Teatro de Montevideo que organiza la Asociación de Críticos, por problemas igualmente acuciantes de orden económico.

A pesar de los pesares, el teatro uruguayo sigue avanzando y la imaginación sigue arañando el poder, aun con todos los descuentos, aun con todas las salvedades. Por un lado, el movimiento teatral del Interior que continúa organizando sus reuniones regionales para seleccionar títulos para una bienal nacional, con más de treinta elencos participantes. En la capital, la fuerza del teatro independiente que se suma a la de la Comedia Nacional, único elenco oficial, además de la persistencia de pequeñas compañías ocasionales y un movimiento de gente joven que cada vez avanza más en la escena local, un fenómeno que no se daba desde hacía años. Fenómeno que se selló en la última entrega de los Premios Florencio de la crítica especializada, donde los de menor edad coparon la mayoría de los premios más destacados. Por lo pronto, quien se acerque a Montevideo en verano podrá ver varios trabajos de sumo interés, más allá de los estrenos eventuales previstos - una catarata que asoma en enero, y que incluye desde Neil Simon hasta Alan Ayckbourn-. Aquí, algunas de esas opciones.

El bosque de Sasha, de y dirigida por Roberto Suárez. Ganadora de los Florencio para espectáculo y dirección- además de escenografía, iluminación y obra de autor nacional-, es un viaje a la imaginación de uno de los autores, actores y directores jóvenes más talentosos de los últimos tiempos.

En un lugar lejano del Centro de la capital, la Quinta de Santos, residencia de un dictador del siglo XIX, un recorrido pesadillesco de una fuerza visual imponente, a partir de las memorias del Sasha del título, un extraño ser salido de la oscuridad de un jardín. Una estética donde los ángeles se mezclan con los animales, una suerte de excursión por los infiernos de la memoria. Plásticamente impecable, actoralmente pareja, a lo que se suma una trayecto que el espectador realiza por un espacio semiderruido que le otorga un marco insustituible al espectáculo. Queda en la calle Instrucciones, casi Batlle y Ordóñez y un colectivo lleva al público media hora antes desde la Explanada Municipal.

Episodios de la vida posmoderna, de Raquel Diana, dirigida por Juan Carlos Moretti, es una oferta del Circular. Una autora uruguaya de las más interesantes de los últimos tiempos, que une referencias literarias que van desde la Alicia de Carroll hasta las ideas de Beatriz Sarlo y de Jonathan Swift, para internarse en la existencia de una muchacha que se resiste a soñar todo el tiempo. Un espacio poblado de espejos abre otras realidades a un trabajo de entramado textual muy rico, además de hablar de estados de ánimo que importan y mucho en estos tiempos desencantados, donde los valores materiales y la belleza física están a la orden.

¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?, también va en el Circular, y la dirige Horacio Buscaglia. Raymond Carver es el origen de estos cuentos mezclados con textos poéticos en una adaptación que busca, en cuatro episodios, retratar figuras semidestruidas al borde de un ataque de desesperación. Un espacio ascético, con una apuesta fundamental al actor, la música de Tom Waits en la banda sonora, y un cuadro amargo y con toques chejovianos, a la medida de Carver.

Jubileo o el cincuentenario, una extraña pieza del judío húngaro George Tabori, autor de Mein Kampf, farsa. Un cementerio a orillas del Rhin, con mayoría judía, donde se mezclan muertos y vivos entre pasado y presente. A cincuenta años de la victoria del Nacionalsocialismo, Tabori escribió esta suerte de evaluación y de llamado de atención a la intolerancia de hoy, sin olvidar una sutil pizca de humor. Dirige el joven Alberto Rivero a un sólido elenco, se ofrece en la sala de Puertoluna y se llevó cinco Florencios, incluido el votado por el público.

Barro negro ya es un clásico para el público local y para los visitantes extranjeros. La historia se basa lejanamente en el Woyzeck de Büchner, fue escrita por el venezolano José Gabriel Núñez e implica un recorrido en colectivo donde se desarrolla una trama en la que el amor y la traición tienen lugar preponderante. Marcelino Duffau ha dirigido esta experiencia distinta que lleva más de 2000 funciones y elencos diferentes y de variados estilos, con pasajeros convertidos en espectadores de hechos insólitos.

 

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Sao Paulo

Antonio Araújo e o Teatro da  Vertigem

por Silvana Garcia

No começo dos anos 90, o teatro paulista respirava um momento  de extraordinária pluralidade cênica. Os grandes diretores que haviam feito a história do teatro brasileiro nas duas décadas anteriores continuavam produzindo com regularidade. Antunes Filho afirmava sua reputação no CPT – Centro de Pesquisa Teatral, levando à cena a cada ano uma encenação de qualidade. José Celso Martinez Correa retornava aos palcos com As Boas, versão carnavalizada de Les Bonnes, de Genet, prometendo uma nova era de grandes eventos em seu teatro Oficina, agora reformado e renomeado Usyna-Uzona. O público paulista e carioca ainda se dividia sob o impacto das encenações de Gerald Thomas, enfant terrible da cena pós-moderna que havia irrompido no cenário teatral em meados da década anterior com suas produções de grande ousadia dramatúrgica.

Nesse quadro de generosa vitalidade cênica, a estréia de Antônio Araújo e a companhia do Teatro da Vertigem, com O Paraíso Perdido, em 1992, contou com um fator extra de divulgação. Encenado em uma igreja católica no centro de São Paulo, diretor e companhia levantaram contra si a ira bem pouco cristã de um segmento dos fiéis que via a presença do teatro no templo como uma profanação. Os protestos foram um fator de perturbação na arrancada da carreira da peça e, apesar do apoio do clero aos artistas, a polêmica continuou durante a temporada, convertendo em publicidade aquilo que os crentes acreditavam ser uma defesa de altos valores religiosos.

Não que o grupo precisasse desse inesperado incentivo. As qualidades do espetáculo – ainda que com algumas zonas de menor desempenho - teriam falado por si mesmas e garantido a Tó Araújo o foco dos olhares atentos de críticos e espectadores. Afinal, um grupo de jovens talentosos em início de carreira investindo na adaptação da obra de Milton, armada com excepcional esmero cênico em um ambiente religioso, não era pouca ousadia.

O mais extraordinário do grupo, no entanto, só seria estabelecido a partir daí, quando, após uma longa temporada com Paraíso Perdido, o Teatro da Vertigem desapareceu por um tempo para vir novamente à cena apenas em 1995, com uma produção ainda mais ousada: O Livro de Jó, baseado no texto bíblico e encenado em uma ala de hospital desativado bem no coração de São Paulo. Com essa peça, veio à tona também um modo totalmente particular de produzir do grupo: um longo processo coletivo, à margem dos parâmetros comerciais.

Evidentemente, há outros grupos que trabalham em bases coletivas. Tendo sido esse um modo predominante nos anos 60-70, voltou a ser cultivado na última década não apenas como forma de re